El Dr. Tedros publicó inicialmente esta nota en sus cuentas de X, LinkedIn e Instagram.
Esta semana se cumplen ochenta años desde que, en julio de 1946, los países que salían de la devastación de la Segunda Guerra Mundial optaron por la cooperación frente a la división. Al firmar la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hicieron suyo un principio audaz y radical: que la salud es una condición indispensable para la paz y la seguridad y que los seres humanos tienen derecho a ella.
Ocho décadas después, en un mundo convulso y dividido, ese principio es más importante que nunca.
La Constitución sigue siendo nuestra brújula. La OMS continúa siendo el lugar donde los países se reúnen para afrontar problemas de salud que ninguno de ellos puede resolver por separado.
Al celebrar este aniversario, queremos recordar también a quienes, con sus aspiraciones, contribuyeron a hacer posible este proyecto.
La Constitución de la OMS no surgió de la noche a la mañana. El Dr. Thomas Parran, Director General de los Servicios de Salud Pública de los Estados Unidos de América, convocó y presidió la Conferencia Sanitaria Internacional de 1946 en Nueva York, en la que los delegados ultimaron y rubricaron la Constitución. Su liderazgo contribuyó a transformar una idea ambiciosa en una institución internacional.
El Dr. Thomas Parran, Director General de los Servicios de Salud Pública de los Estados Unidos de América, y la Dra. Martha M. Eliot, Directora Adjunta de la Oficina de la Infancia del Departamento de Trabajo del mismo país, durante la Conferencia Sanitaria Internacional celebrada en 1946 en Nueva York, en la que se ultimó y firmó la Constitución de la OMS. Fotografía: © OMS.
Durante la Conferencia de San Francisco de 1945, en la que se establecieron las Naciones Unidas, el diplomático chino Szeming Sze propuso por primera vez crear una organización mundial dedicada específicamente a la salud. Junto con el brasileño Geraldo de Paula Souza, Sze consiguió hacer realidad esa propuesta. Su colaboración ejemplificó un principio que aún define a la OMS: el progreso se logra cuando los países trabajan juntos.
La forma en que se plasmó la OMS no surgió de la nada. El médico suizo Raymond Gautier, gracias a la experiencia que había adquirido en la Organización de Higiene de la Sociedad de Naciones, ayudó a tender un puente entre dos etapas de la cooperación internacional y a aprovechar las valiosas enseñanzas extraídas de esa experiencia. Posteriormente, fue uno de los primeros Subdirectores Generales de la OMS, cargo que ocupó desde 1948 hasta su jubilación en 1950.
La concepción más amplia del trabajo internacional en salud durante el período de entreguerras la formuló el polaco Ludwik Rajchman, Director Médico de la Organización de Higiene de la Sociedad de Naciones, cuya labor fue después fundamental para crear el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Antes de la creación de la OMS, la salud solía concebirse simplemente como la ausencia de enfermedad. No obstante, el médico croata Andrija Štampar, que representaba entonces a Yugoslavia, defendía, junto con otras personas, una idea más ambiciosa. La frase con la que comienza la Constitución procede directamente de su intervención en la Conferencia Sanitaria Internacional de 1946: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social». En 1948, Štampar fue también el primer Presidente de la Asamblea Mundial de la Salud.
Otra de las personas que contribuyeron a sentar las bases de la OMS fue el médico noruego Karl Evang. Como miembro del Comité Técnico Preparatorio, ayudó a definir el funcionamiento de la nueva organización mundial. Su trabajo puso de manifiesto que, para crear instituciones duraderas, hacen falta conocimientos especializados, diálogo y un objetivo común.
Sin embargo, para hacer realidad la OMS no bastaba con tener una idea. Era necesario plasmar por escrito todos los principios, artículos y compromisos acordados. Sir William Jameson representó al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte durante todo el proceso de redacción y presentó uno de los textos constitucionales con los que se dio forma al documento definitivo.
Asimismo, Francia desempeñó un papel esencial en este proceso. André Cavaillon y Xavier Leclainche presentaron conjuntamente un proyecto de Constitución y aportaron ideas que influyeron en el documento final firmado hace 80 años.
También fue relevante la labor del canadiense Brock Chisholm, quien, aunque no redactó la Constitución, la llevó a la práctica. Fue el primer Director General de la OMS y transformó sus principios fundacionales en medidas prácticas, lideró la Organización durante sus primeros años y contribuyó a establecerla tal como la conocemos hoy.
Brock Chisholm, médico canadiense que fue Director General de la Organización Mundial de la Salud de 1948 a 1953. Fotografía: © OMS
Varios dirigentes africanos desempeñaron asimismo un papel importante en la elaboración de la Constitución:
- el médico liberiano Joseph Nathaniel Togba, que participó en la redacción y la firma de la Constitución y posteriormente fue el séptimo Presidente de la Asamblea Mundial de la Salud;
- el médico egipcio Aly Tewfik Shousha Pasha, que presidió el comité encargado de delimitar el mandato, las responsabilidades y la actividad cotidiana de la OMS;
- el etíope Getahoun Tesemma, quien, durante los debates sobre la Constitución, abogó por la transparencia de los informes de salud pública y por los intereses de los países en desarrollo; y
- el médico sudafricano Harry Sutherland Gear, quien firmó la Constitución en nombre de la Unión Sudafricana y, más tarde, formó parte del Consejo Ejecutivo de la OMS y, como alto funcionario de la OMS, contribuyó a configurar sus primeras estructuras administrativas y técnicas.
La Constitución de la OMS no fue obra de una sola nación. Fue fruto de la colaboración internacional y la firmaron representantes de todas las regiones del mundo.
A pesar de sus diferencias culturales, sus distintos sistemas políticos y sus variadas trayectorias históricas,
Todos compartían una misma convicción: que la salud es un derecho humano fundamental.
Gracias a esta idea, miles de millones de personas han podido vivir más tiempo y con mejor salud a lo largo de los últimos 80 años.
La Constitución de la OMS sigue siendo tan importante hoy como en 1946.
¡Feliz 80.º aniversario a la Organización Mundial de la Salud!